Objetivos de la educación

¿Cómo empezar este artículo?

Creo que la mejor forma consistirá en describir en qué consistió la investigación de campo que llevé a cabo durante los últimos meses. En este sentido puedo decir que leí decenas de artículos sobre:

  • Uso de las TICs
  • Pedagogía Blanca / Pedagogía Lúdica / Pedagogía de la Ternura  (y otras tantas más…)
  • Uso del humor en el aula (Ron Burguess y otros)
  • Danzas Circulares en la escuela
  • Educación emocional
  • Flipped Classroom
  • Gamificación en el aula
  • Aportes de las hermanas Cossettini, de Dewey, Giner de los Ríos, Freinet, Neill, Makarenko, Piaget, Rousseau, “Chiqui” González, entre otros.

 

Y no sólo leí artículos. También me volqué a la lectura de libros de: Paulo Freire, Francesco Tonucci (“Con ojos de maestro”, “Vida de clase” y otros), María Acaso (“Reduvolution”) , Josep Manuel Marrasé (“La alegría de educar”), Claudio Naranjo  (“Cambiar la educación para cambiar el mundo”),  Luis Iglesias (“Confieso que he enseñado), Jiddu Krishnamurti (“La educación”), Gianfranco Zavalloni (“La pedagogía del caracol”), Catherine L’Ecuyer (“Educar en el asombro”) y otros tantos libros más, que no escribo para no hacer una lista interminable.

Además de leer, tuve muchas y diversas charlas con colegas en las escuelas, así como intercambios virtuales con otros docentes alejados en el espacio (he tenido interesantes discusiones con maestros españoles); participación en cursos virtuales sobre innovación educativa, asistencia a eventos sobre distintos asuntos vinculados a la educación, etc.

¿Qué me quedó de todo esto?

 

Francamente UNA ENSALADA DE TODOS LOS COLORES.

Porque empecé a ver que había una variedad cuasi infinita en cuanto a modos de enseñar, estrategias, contenidos, modos de evaluar, formas de concebir la disciplina, el respeto; modos destudents-99506_1920 entender el aula en cuanto a su organización, distribución de sus elementos (mobiliario), roles asumidos…. Y podría seguir enunciando una lista interminable de aspectos en los cuales se podría innovar.

Todo esto me llevó a tomar conciencia que la escuela tradicional actualmente está siendo sometida a una crítica feroz; se considera que hay que cambiarla completamente.  Por el momento, la gran efervescencia está en el nivel de las ideas (sólo unos pocos colegios se han animado a concretizar el cambio).

Sin embargo, también observé la importancia de tener clara una dirección, ya que encontré recursos que, bajo la apariencia de ser innovadores, en realidad repetían el esquema tradicional de enseñanza. Por ejemplo, ofrecían juegos con muy lindos dibujos y bien diseñados para aprender matemática, pero la actividad consistía en resolver el algoritmo tradicional de la suma.

También encontré por la red (y a montones), cualquier cantidad de actividades clásicas pero edulcoradas con dibujitos, con flores, con personajes de la TV, para hacer “más divertido” el aprendizaje. Me encantaría conversar con quienes diseñan estas actividades para preguntarles porqué piensan que a un chico le va a parecer entretenido resolver una operación, sólo porque está escrita por ejemplo, dentro de una mariposa.

Como soy muy persistente y apasionado, seguí investigando.. pasé también por las escuelas alternativas (hablar sobre ellas requiere varios capítulos que retomaré en otra ocasión).

Hasta que lo logré, encontré mi rumbo, encontré el sentido, el para qué de la escuela.

Y lo encontré leyendo a César Bona, un maestro español que estuvo nominado entre los 50 mejores maestros del mundo (según la Fundación Varkey).

 

¿Qué fue lo que más me impactó de sus prácticas?

 

César trabaja por proyectos con un alto impacto social. Al final del post encontrarás un vídeo en donde explica su proyecto (¡Imperdible!)

César confía en los niños, los empodera, los hace protagonistas de su aprendizaje.  Aquello que construyen no queda dentro de las paredes del aula, ni siquiera de la escuela;  trasciende a la sociedad, forma parte de la cultura, del cambio social. Y esto es lo realmente importante.

Esto es clave,  porque hace ver a los chicos que el conocimiento es valioso, que puede ser usado no sólo para enriquecer los mundos internos, sino para ayudar a otros, para cambiar el mundo.  Para mí, esta es la piedra angular de la educación.

Por supuesto que trabajar de esta manera implica un gran desafío: navegar bastante a contra corriente, dedicar tiempo, energía, presupuesto; generar empatía, conectar con la comunidad.

Pero como yo lo veo ahora y por los logros que han alcanzado los alumnos de César (y otros tantos alrededor del mundo, que trabajan con esta metodología), no veo que exista otro modo de enseñar más significativo y enriquecedor que éste.

Les dejo el vídeo en el que César explica su modo de trabajo (es el tercero) así como otras experiencias que tienen lugar en la India, son ciertamente muy motivadoras y guardan relación con este modo de trabajar y concebir la educación.

 

Queridos colegas, papás, chicos, ojalá se inspiren tanto como yo y empecemos a construir juntos una educación mejor, más humana, más significativa, para lograr no sólo que los estudiantes sean mejores personas sino también que puedan acompañar a otros a mejorar sus vidas.

 

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2 Comments
  1. Gracias! Por tu intermedio conocí a César Bona y estoy hace horas buscando material sobre él.
    Trabajo en ed. artística, también soy maestra de grado, y vengo armando mi propia manera de trabajar investigando, preguntando, “chusmeando” por todas las fuentes posibles. Creo que no necesariamente tienen que ser educadores de la rama artística, de todos podemos aprender.
    Gracias nuevamente!

    • ¡Qué bueno Marcela! Agradezco tu comentario y me alegra que estés armando tu propia manera de trabajar. ¡Cada día somos más los que buscamos mejores propuestas para nuestros chicos! ¡Saludos!

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Música Infantil de Calidad

Esta semana es el turno de.....

¡LA MAROMA!

¿Los conocés? ¿Qué estás esperando para escucharlos?

Sus palabras….

Desde el año 2010 el grupo de música La Maroma lleva a cabo el espectáculo para niños y grandes llamado “Cantos de Vida en el Sur”, con canciones especialmente escritas y compuestas sobre la flora y fauna autóctona de nuestra región andino patagónica, con variados ritmos folklóricos argentinos. El grupo ya ha recorrido prácticamente todos los jardines de infantes públicos y escuelas de diversas ciudades.
Cientos de niños han disfrutado junto a La Maroma las melodías y los juegos expresivos, junto con la apreciación y exploración de los instrumentos musicales de variadísimos timbres y regiones. Los músicos que integran el grupo La Maroma son: Cristina Villafañe, y Marisa Di Giambatista (autora y compositora de los temas).

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