Las palabras agudas, graves y esdrújulas: estrategias para su enseñanza

Todos sabemos de las dificultades que tienen los estudiantes en aprender cuándo una palabra es aguda, grave o esdrújula y en qué casos debe llevar tilde. Para trabajar con esta problemática, dejo a continuación una serie de recursos e ideas para que ustedes puedan utilizar en sus clases.

Es importante destacar que las actividades deben  tener un orden lógico en donde la aplicación de las reglas de acentuación, es lo último que se debería trabajar, ya que las mismas implican un alto grado de abstracción.

Secuencia de contenidos previos

Para que los chicos comprendan y utilicen correctamente las reglas de acentuación, deben manejar apropiadamente una serie de contenidos previos.  Los mismos se describen a continuación, en el orden en el que deberían ser enseñados:

  1. Separación en sílabas, trabajando especialmente aquellas palabras con hiato y diptongo. Repaso de estos conceptos así como de las vocales abiertas y cerradas.
  2. Identificación de la sílaba tónica y conteo para determinar en qué lugar se encuentra la misma (última, penúltima, antepenúltima).
  3. Lectura de la regla de acentuación correspondiente, para determinar si dicha palabra es aguda, grave o esdrújula.
  4. Trabajo con la diferencia entre acento gráfico y prosódico, para llegar a la conclusión que todas las palabras se acentúan pero no todas llevan tilde.
  5. Observación de la letra con la que termina dicha palabra, para establecer si debe llevar o no, el acento gráfico.
  6. Reflexión sobre dicho término, para saber si está contemplado dentro de las reglas de acentuación estudiadas.

Actividades previstas

Para cada uno de los ítems del apartado anterior, se pueden diseñar actividades que ayuden a los alumnos a avanzar sin dificultades a través de los distintos contenidos, con el fin último de comprender apropiadamente las reglas ortográficas. Algunas posibilidades son:

Reconocimiento de las sílabas

Trabajar diariamente con listas de palabras de uso cotidiano. Separar las mismas en sílabas y con ellas proponer distintas dinámicas lúdicas. Variantes:

  1. Colocar las sílabas en una rayuela y saltar en el orden correcto para formar la palabra.
  2. Entregar sílabas de distintas clases (formadas sólo por vocales, por consonante y vocal, por dos vocales y una consonante) y formar, en un tiempo determinado, la mayor cantidad de palabras posible.
  3. Hacer un memotest silábico, dando vuelta dos cartas y determinando si con esas dos sílabas pueden formar alguna palabra. Si no lo logran, deberán dejar boca abajo dichas cartas y dejar el turno al siguiente participante.

De este modo, los chicos se irán dando cuenta  que nunca van a encontrar una sílaba formada solamente por una consonante.  Esto permitirá además ellos puedan formular algunas reglas de carácter general para la separación en sílabas, a partir de los ejemplos.

La identificación de la sílaba tónica

A mi criterio, no resulta viable proponerles decir en voz alta cada una de las sílabas, acentuando cada una, hasta descubrir cuál es la tónica. Considero que este mecanismo no es eficaz ya que resulta (y suena) muy artificial pronunciar con énfasis cada sílaba: los chicos difícilmente podrán identificar cuál es la correcta a partir de esta estrategia.

No olvidemos que el lenguaje es muy sútil y las variaciones en el énfasis dado a cada sílaba, son mínimas.

¿Qué se puede hacer?

En el caso de las palabras que tienen acento gráfico, no habría problemas ya que la misma marca determina la sílaba tónica. En el caso de las demás palabras, se podría pensar en partir de los ejemplos. Esto quiere decir que los chicos recibirían una lista de términos, sabiendo de antemano cuál es la sílaba tónica y deberían pronunciarla muchas veces en distintos tonos de voz, intentando tomar conciencia de la acentuación implícita en cada una.

Otra estrategia posible de implementar podría ser trabajar con estructuras: se les entrega a los estudiantes un esquema como el que figura aquí (ver figura 1) y ellos deben encontrar qué palabras se ajustan al mismo, teniendo en cuenta que la flecha señala la sílaba tónica

Esta estrategia permite una gran flexibilidad, ya que se puede:

  • Modificar la cantidad de sílabas.
  • Cambiar la posición de la sílaba tónica.
  • Agregar la letra final para indicar a los alumnos la presencia o ausencia del acento gráfico.

Las reglas de acentuación

Una vez que los estudiantes aprendieron a separar correctamente en sílabas y reconocen sin palabras cuál es la sílaba tónica, se puede proceder con el paso siguiente que consiste en leer las reglas de acentuación para saber cuál es el nombre que reciben las palabras según el lugar en el que se encuentre la sílaba acentuada.

Aquí no hay mucho para decir ya que los chicos solo tienen que asociar un nombre (“palabra aguda, grave o esdrújula”), con una acentuación determinada, que trabajaron previamente.

El acento gráfico y el prosódico

La propuesta consiste en que los chicos escriban o recorten de distintas fuentes de información, una lista de por lo menos cincuenta  palabras, entre las que debe haber algunas con tilde y otras sin tilde.  Posteriormente se pueden clasificar y pegar en el pizarrón. Se podría propiciar un interesante debate para determinar porqué algunas llevan tilde y otras no. De este modo, se arribaría finalmente a la lectura de la regla de acentuación correspondiente que ofrecería una solución al problema planteado.

La caja de las palabras

Se colocan tres cajas en el aula: una perteneciente a las palabras agudas, otra a las graves y una tercera a las esdrújulas. Los chicos depositan diariamente, a partir de consignas diversas, palabras pertenecientes a las distintas categorías. Cada una cierta cantidad de días, se vacían las cajas y los chicos pueden improvisar un relato utilizando por ejemplo, solamente palabras agudas.

¿Implementaste otras estrategias?

Dale, ¡animate a compartirlas con el resto de la comunidad!

 

 

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Cientos de niños han disfrutado junto a La Maroma las melodías y los juegos expresivos, junto con la apreciación y exploración de los instrumentos musicales de variadísimos timbres y regiones. Los músicos que integran el grupo La Maroma son: Cristina Villafañe, y Marisa Di Giambatista (autora y compositora de los temas).

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