La familia y su visión del docente

Por Carlos Durán

Ni en los mejores sueños de Bart Simpson pudo haberse imaginado que las escuelas iban a estar cerradas por tiempo indefinido. Nadie lo imaginó. Nunca se pensó que esto podía pasar. Pero pasó. Y lo primero que ocurrió… ¿qué fue? ¿Acaso los padres se preocuparon primero por los contenidos que perderían los chicos? ¿O el primer pensamiento fue “y ahora qué hago con mis hijos todo el día en casa”? La respuesta a este interrogante va de la mano con la importancia que dan las familias a la educación.

En una recorrida por los comentarios que la gente realiza en las noticias referidas a “cuándo vuelve la escuela” (con las que diariamente los medios gráficos rellenan su escasez de contenidos), se observa una predominancia  de una visión de la escuela como receptáculo de niños y adolescentes. Queda claro entonces que hay una opinión subyacente, que sería que la escuela no es muy diferente a un club en cuanto a un lugar donde el chico se entretenga y no moleste en casa.

Afortunadamente, como en el concepto del yin y el yang, todo lo malo tiene algo bueno. Y en medio de esta cuarentena con los chicos en casa, muchas familias han experimentado por primera vez el supremo esfuerzo que conlleva la educación de un niño y/o adolescente. No es cuestión de darle un cuestionario y que el chico lo resuelva. No es darle una caja de colores y que el pequeño pinte. La educación implica una serie de cuestiones que no cualquiera es capaz de manejarlas. Y es entonces cuando el rol del docente tomó otra perspectiva. Ahora muchos papás se preguntan cómo hace esa maestra para explicarles a treinta niños parecidos al suyo ese tema que a ella le está costando horrores que su hijo entienda. Ahora muchas mamás quisieran saber cómo hace ese profesor para mantener enfocados a 35 jóvenes juntos en un aula cuando le cuesta que su hija mire su carpeta por más de cinco minutos. Por fin muchas familias empiezan a reconocer el rol profesional del docente, empiezan a comprender qué es eso de la vocación, empiezan a creer que se necesita una capacitación especial para hacerlo. Los docentes tenemos una oportunidad única de reivindicar nuestra imagen profesional ante las familias. Ojalá no la desaprovechemos.

Carlos Durán.

Activista educativo. Reconocido educador mendocino y escritor de literatura infantil, que ha transitado las aulas por más de quince años. Se ha desempeñado en escuelas urbanas y rurales, en distintos niveles. Su inconformismo por el sistema lo ha llevado a buscar nuevos y mejores caminos para lograr la excelencia educativa.

2 Comments
  1. Nada para objetar, ojalá se reivindique al maestro y su labor en el aula.

  2. Y lo mejor muy buen compañero y escritor.Excelente reflexion

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