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Reflexiones Escolares

Pandemia educativa

Con la pandemia entre nosotros por tiempo indefinido, se desnudaron las falencias del sistema educativo argentino. Podemos hacer una lista de cuáles son, a grandes rasgos. También podemos entrar en la discusión de si la culpa es de la educación o de las desigualdades sociales. Que la culpa es del acceso a internet. Que la culpa es de las diferencias entre escuelas públicas y privadas. Que la culpa es de la corrupción enquistada en todos los gobiernos que han pasado hasta la fecha. Pero la verdadera discusión de fondo nunca se hace.

Fotocopiadora de ideas
Nuestro sistema educativo tiene la manía de copiarse de otros países, incluso replicando propuestas que en éstos habían resultado un fracaso.

La realidad es que nuestro sistema educativo no solo es totalmente obsoleto, sino que nos hemos dedicado, década tras década, a intentar cambiar absolutamente todo, tanto da si funciona o no, para copiar experiencias de otros países. Peor aún, la mayoría de las veces para replicar experiencias que han sido totalmente fallidas en su lugar de origen. Desechamos de raíz el conductismo que educó a nuestros padres y abuelos, porque era malo, porque no permitía pensar, porque no daba derecho a la opinión personal de los alumnos. Copiamos punto por punto el sistema español, que iba a permitir la federalización de los contenidos, pero para lo único que sirvió fue para que cada provincia manejara presupuestos educativos totalmente arbitrarios. Intentamos copiar experiencias educativas más alejadas de nuestra cultura, mirando lo que hacen Japón, Singapur o Finlandia, u otras más cercanas pero igual de diferentes, como México o Chile. Da igual, los contenidos siguen siendo totalmente descontextualizados, sobrevalorando a unos y subvalorando a otros. La relación entre docente y alumnos, esa de la que todas las teorías hablan y prometen apuntalar, es cada vez más distante. La relación entre escuela y familia está cada vez más rota. La tecnología suena muy bien en los discursos, pero en las escuelas se prohíbe el uso porque los chicos se distraen. Y se insiste en el error. Quedan aún más de 180 países para seguir copiando, ¿no?

Nuestro país ha sido cuna de grandes figuras. Y no me refiero al fútbol o al espectáculo solamente. Aquí han nacido pioneros en salud, líderes de la literatura, ejemplos en el mundo del arte. Y también grandes pensadores y educadores. Figuras que son consultadas en todo el mundo por su gran capacidad. Entonces, ¿por qué fallamos? Creo que la cuestión es bastante simple. Los argentinos merecemos un sistema educativo ARGENTINO. ¡No podemos seguir copiando nada! Culturalmente podemos tener semejanzas con algunos países de Latinoamérica, tenemos cercanía con las culturas española e italiana por nuestras raíces ancestrales, pero de todos modos ¡somos únicos! No puede ser que no podamos sentarnos a pensar una teoría educativa totalmente criolla. ¡Nos la debemos!

Claro está que los líderes políticos deben apoyar esta idea, alejada de intereses mezquinos. Pero también los educadores debemos ser quienes exijamos esto. Si sabemos que lo actual no funciona, si comprendemos que la educación va en picada, que siempre se nivela hacia abajo, etc, etc… ¡Digamos basta! Y creo firmemente que estamos en el momento ideal para hacerlo.

Escrito por Carlos Durán.

Activista educativo. Reconocido educador mendocino y escritor de literatura infantil, que ha transitado las aulas por más de quince años. Se ha desempeñado en escuelas urbanas y rurales, en distintos niveles. Su inconformismo por el sistema lo ha llevado a buscar nuevos y mejores caminos para lograr la excelencia educativa.

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Aulas con personalidad

Cuando entramos a un aula, inmediatamente nos damos cuenta si es un aula que “invita a quedarse” o “a salir huyendo”. Varios aspectos influyen en esta percepción: la iluminación, el estado del mobiliario, la limpieza y organización del espacio, la presencia / ausencia de graffitis en las mesas, la calidad y buen estado de los afiches que cuelgan en las paredes, la humedad en las paredes, el estado de la pintura, entre otros.

Algunos de estos aspectos no los podemos modificar fácilmente (ya que requieren un enorme trámite burocrático y logístico), pero otros cambios son posibles de realizar para cualquier docente que esté interesado en lograr un espacio más “amable” y “cálido” para sus estudiantes.

 

 

Los maestros deberíamos esforzarnos siempre en cuidar la parte estética; en crear un ambiente que transmita paz, armonía, deseos de estudiar y que convoque al encuentro.

Para ello podríamos seguir algunos TIPS, tales como:

  • Llegar unos minutos antes y disponer las sillas y las mesas del modo en el que deseamos trabajar (en semicírculo, en forma individual, por parejas, en equipo).
  • Colocar algún aroma que ayude a armonizar el ambiente (por ejemplo, con un hornito y un aceite esencial de naranja / menta).
  • Preparar una jarra con agua y dos vasos, para que los chicos puedan acercarse a beber, si así lo desean.
  • Borrar el pizarrón y escribir alguna frase motivadora  con tizas de colores.
  • Ubicar los nombres de los chicos sobre los bancos, para ayudarlos a organizarse.
  • Preparar una lista de reproducción de música instrumental.
  • Dejar un caramelo sobre su lugar, como un modo de agradecimiento por haber asistido a clase (la idea es enmascarar el hecho de que la escuela es obligatoria y llevarlos a pensar que están yendo por propio interés).

 

Te invitamos a ver un pequeño video en donde se muestra una posible preparación del salón de clases:

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[dropcap]P[/dropcap]osiblemente, llegados a este punto de la lectura, habrá quienes consideren que todo esto es una tontería y que a la escuela se viene a estudiar y aprender y no hace falta tanto “atrezzo”. Acordamos en que el acto educativo pasa por otro lugar pero también es cierto que estas pequeñas intervenciones, logran que los niños se sientan invitados al espacio escolar. Para hacer una analogía, es como si fuéramos a tomar un café y viéramos un lugar que tiene telarañas colgando de las paredes o una pésima ventilación. Seguramente éste no sería un lugar que elegiríamos, aunque el café en sí fuera de la mejor calidad.

Quizás también habrá quienes planteen que no tienen el tiempo requerido porque trabajan todo el día y no pueden preparar cada uno de los espacios de trabajo que transitan.  Es posible que uno no pueda acomodar o seguir todos los consejos que hemos dado en este post, pero si uno toma conciencia que cualquier detalle es importante y marca la diferencia en la percepción de los chicos (aunque solo sea borrar el pizarrón con lo escrito del día anterior), seguramente hará el esfuerzo requerido.

Y vos, querido lector, ¿te animás a poner en práctica estos tips? ¿Se te ocurren algunos más que quieras compartir?

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