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Ideas para proponer consignas digitales

La corrección de las hojas siempre resultó un tema de debate en las escuelas. ¿Sirve para algo corregir?  ¿Qué tipo de corrección sería la más adecuada?

Durante nuestros años de docencia constatamos una verdad incuestionable: corregir para marcar el error o para mostrarle a las familias que estamos pendientes de la carpeta de sus hijos, no sirve. 

Muchas veces hemos sido testigos de observar que los estudiantes (o sus familias) tiran todas sus hojas a la basura al finalizar el año. O les dan un uso un poco más “útil” y las emplean para prender un fueguito para el asado de fin de año 🙂 

Y así, sin más, todo se va literalmente al tacho. No sólo se va nuestro esfuerzo de haber corregido cientos de trabajos sino también el de los estudiantes al haberlos hecho (o al menos copiado).

Teorías, consignas, definiciones, no queda nada.

Es aquí cuando realmente nos preguntamos cuál es el verdadero sentido de lo que hacemos. Pareciera que fuéramos partícipes de un bonito juego de rol: los estudiantes asumen su papel y “juegan a que la carpeta sirve para algo y  están aprendiendo y nosotros terminamos de redondearles el argumento”.

Lo más preocupante es que en esta época de pandemia y virtualidad, maestros y estudiantes, seguimos repitiendo el mismo esquema. Pedimos que copien consignas en la carpeta “física”, que resuelvan y manden las hojas. ¿Para qué?

Dedicamos tiempo y esfuerzo a la corrección, enviamos las devoluciones y éstas con suerte si permanecen uno o dos días en el teléfono de las familias, antes de ser eliminadas definitivamente (y sin ningún complejo de culpa).

Evidentemente algo debe cambiar. Si la escuela tradicional ya no funcionaba con sus métodos anticuados y su incapacidad para adecuarse a la época, es un PECADO IMPERDONABLE que traslade su misma lógica a la VIRTUALIDAD.

¿Qué proponemos entonces?

  1. Aniquilar definitivamente la corrección analógica (con este concepto nos referimos a la corrección tradicional, mediada por fotografías) y volcarnos a la automática / digital / con rúbricas.
  2. Desterrar la copia y resolución de consignas en la carpeta “de papel”. No tienen sentido. Las hojas tarde o temprano van a parar a la basura. NUNCA las vamos a revisar porque ya las corregimos “virtualmente”. Dejemos de pensar que la carpeta “es un elemento de referencia para los próximos años”. Es una mentira que no se sostiene más.
  3. Cualquier formato de consigna que siempre dimos en papel (unir con flechas, responder preguntas, llenar espacios vacíos, resolver sopa de letras, crucigramas, acrósticos, etc), se puede hacer en versión digital. De este modo, los estudiantes resuelven online, no gastan hojas, les resulta más entretenido (cualquier propuesta digital será más motivadora que copiar veinte consignas en la carpeta) y se pueden concentrar en lo más importante: la resolución.

 

Ventajas de las consignas digitales

Ventajas de la corrección digital

Todo muy lindo, pero...

Las herramientas web están pensadas para ser aprendidas rápidamente y por usuarios sin experiencia previa. Además, tené en cuenta una cosa. Ahora estás en casita, cómodo/a y confortable. Tenés o deberías procurarte la misma cantidad de horas que si estuvieras en la escuela, para aprender a usar las herramientas pedagógicas o hacer una propuesta un poquito más copada ¡No tenés excusas!

Lo único que conseguirás es que los chicos terminen odiando la escuela (y a vos, por extensión).
Si tu idea es que mejoren la letra, proponé actividades específicas para ese fin. 
Escribir mucho no mejora la letra. Al contrario, los pibes se rebelan muy rápido y se la agarran con la pobre escritura.

Si para vos es valorable que copien cinco hojas de consignas, evidentemente tendrías que revisar cuál es tu idea sobre el “esfuerzo”. ¿No sería mejor que invirtieran ese tiempo en resolver y en aplicar lo aprendido?

Si llegaste a este punto, replanteate que la docencia no es lo tuyo.

Todavía no me decido

Hagamos de cuenta que estás en la película de Matrix. Te ofrecemos la pastillita azul y la roja.


La azul te promete un mar de aventuras pedagógicas y un desafío permanente. Si remás con mucho brío, probablemente llegues a la orilla. Y la recompensa por llegar a tierra firme, será inmensa. Verás a tus alumnos felices, dichosos, llenos de alegría por aprender. Serás el number one, el influencer con el que todo pibe sueña. Habrás transformado su vida… y vos no volverás a ser igual.

La pastilla roja sin embargo, también es atractiva; te ofrece navegar por un mar planchado, tranquilo. No tendrás grandes contratiempos y llegarás sin un rasguño a la orilla. Tan fácil será todo que ni te esforzarás en navegar y probablemente pierdas el rumbo pero llegarás a la costa donde habrá caníbales esperándote. Tu vida será previsible y aburrida, pero segura.

YA DECIDÍ, ME QUIERO TOMAR LA PASTILLA…

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Matemática Reflexiones Escolares

Las consignas en Matemática

Muchas veces he dicho a lo largo y a lo ancho de este blog, que los niños son inteligentes y razonan. Creo que el motivo por el que lo sigo repitiendo tiene que ver con la cantidad de veces que escucho en mi entorno que “los chicos de hoy” ya no piensan y que la tecnología los idiotiza. Hay una sensación de que todo está perdido.

Hay algo que desde nuestro rol docente considero fundamental: la actitud de investigador ¿En qué consiste? Tal como la palabra lo dice, en investigar, en pensar las situaciones desde el lugar de los niños (es la tarea más difícil del mundo). Una vez que logramos asumir esta actitud como una cosa cotidiana, nuestros ojos (junto a los del corazón), nos permitirán tener otra mirada. Ahí es cuando empezaremos a entender a los chicos y como consecuencia, podremos lograr una mayor empatía, vínculo y comunicación con ellos.

Para continuar desarrollando esta idea, me voy a detener en una simple actividad de Matemática, que hoy hicieron los niños de segundo grado. La tarea era la siguiente:

f

La consigna no explícita (no dicha ni escrita) era que compararan cada pareja de números, con lo cual tenían que rodear cuatro números.

¿Qué fue lo que sucedió?

Sólo una parte del grado infirió que se debía comparar por parejas. El resto del grado lo resolvió interpretándolo de las siguientes maneras:

FORMA 1: observaron que había dos grandes grupos de cuatro números cada uno (separados espacialmente). Rodearon el más grande de cada grupo (900 y 800)
FORMA 2: compararon por parejas pero en sentido vertical. Por ejemplo: se fijaron entre el 400 y el 900 cuál  era el más grande.
FORMA 3: no tuvieron en cuenta el criterio espacial y seleccionaron el mayor de todos los números que se presentaban (900).

Esto quiere decir que la consigna puede ser ambigua y que los docentes no tenemos por qué suponer que los niños la van a comprender de la “forma convencional” si nosotros no explicitamos oralmente lo que pretendemos.
Por otra parte, lo que me interesa destacar aquí es la importancia de entrenar el ojo para poder observar estas situaciones.
Un maestro que no ha desarrollado esta actitud de investigación y comprensión del pensamiento infantil, probablemente calificaría como incorrecta cualquier forma que se alejara de la convencional.  Esto sería un gran error, pues no estaría valorando el gran esfuerzo que los niños hacen por acceder a los saberes.
Finalmente, cabe destacar que, frente a esta consigna, la actitud más constructiva como docentes, sería asumir que el enunciado es ambiguo y que los procedimientos de los niños (en cualquiera de las formas descriptas), son correctos y tienen la misma validez que la forma convencional.

Y a vos, ¿te ha pasado alguna situación similar? Te invito a dejar tu opinión.