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Variaciones de un juego popular

Estrategias didácticas tomando como base el Juego “Piedra, papel o tijera”

 

Utilizando la lógica de este juego, la idea es adaptarlo para poder utilizarlo en el aula con fines didácticos.
Pensando un poco, se nos ocurrieron algunas variantes:

En el área de Ciencias Naturales

 

El ZOPATARAÑA

Esta versión tiene como objetivo introducir o repasar algunos ejemplos de posibles interacciones entre las especies. Por supuesto que el docente no tiene obligación de utilizar las que aquí se presentan, sino que lo puede adaptar a la flora y la fauna de su zona o al contenido que esté desarrollando.

Sin embargo, cabe hacer una salvedad: que las especies que utilice para llevar a cabo esta actividad, realmente puedan encontrarse todas juntas en el mismo ecosistema. Muchas veces, con el afán de hacer que el “juego funcione” se establecen relaciones que nunca podrían darse en el entorno natural. Finalmente, cabe destacar que ésta no es una red trófica sino simplemente una lista de posibles interacciones.

Especies utilizadas:   La araña, el pato y el zorro.

Las relaciones son las siguientes:

  • El pato se come a la araña.
  • La araña pica al zorro.
  • El zorro se come al pato.

Los gestos para cada animal, son:

Las manos de la foto pertenecen a Ailén Benítez, ¡gracias Ailén!

Por otro lado, se les puede dar una especie diferente a cada alumno; deberán buscarse y determinar si hay alguna relación entre esas dos especies y si es posible que convivan en el mismo ecosistema. Esta actividad puede constituir un buen punto de partida para una tarea de investigación.

ACLARACIÓN: en este último caso, dado que el alumno posee una sola carta para jugar, cambiará a sus oponentes luego de cada partida.

SEGUNDA ACLARACIÓN: dado que el objetivo de esta estrategia no es el determinar quién gana y quién pierde, quedará a cargo del docente establecer cuál será la dinámica. Por otra parte, para que esta actividad tenga un sentido pedagógico, es fundamental que haya un registro de lo trabajado y que luego de haber utilizado el material concreto se puedan sistematizar las conclusiones obtenidas.

En el área de Matemática

El COMPARÓMETRO

En esta actividad se propone la comparación de números (el campo numérico dependerá del grado y el objetivo del docente; se pueden utilizar números naturales, decimales, fraccionarios, etc). Si se emplean números naturales inferiores a 10, se podrán hacer los gestos respectivos con las manos. En caso contrario, en lugar de hacer un gesto, cada participante podrá tener un número escrito en una hoja y mostrarlo en el “momento de la verdad”. En caso de que cada niño sólo tenga un número para jugar irá alternando con cada uno de sus contrincantes.

Es interesante utilizar distintos tipos de números para que les toque jugar entre un participante que tiene por ejemplo el 0,5 y otro que tiene ¾. La comparación permitirá sacar interesantes conclusiones y nuevos puntos de partida de trabajo con los números.

El docente tendrá a su cargo establecer una dinámica que resulte interesante para los chicos y que tenga el foco puesto en el aprendizaje o repaso del contenido (quien gane o pierda resulta accesorio).

TIP 

Es importante destacar que las actividades con finalidad didáctica no son juegos y los chicos lo sabe. Por esto conviene comentarles que harán una actividad escolar. De otro modo, los chicos pueden optar por no jugar, por considerar que es es un “juego aburrido”.

Versión del juego “con hinchada”

Una variante clásica de este juego consiste en hacerlo con hinchada.

En cualquiera de las versiones que fueron explicadas aquí, el jugador que pierde dos tantos de tres (en el caso de que cada participante tenga tres cartas u opciones para jugar), comienza a ser la hinchada de quien lo venció y juntos van a buscar otro contrincante. A medida que se vayan llevando a cabo las partidas, la hinchada irá aumentando y finalmente quedará un solo ganador.

Nos encantaría saber si pudiste poner en práctica alguna de estas ideas o reinventarlas para tu grupo de alumnos. ¡Otra educación es posible!

 

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Reflexiones Escolares

Enseñar es un arte…

Te invito a tomar una sopa, así como lo oís.
Vamos a ponerle los siguientes ingredientes:

LISTA 1


Música.
Literatura.
Actividad de carácter lúdico.
Trabajo plástico.
Tecnología informática/audiovisual.
Experimentos científicos.
Trabajo de lápiz y papel.

Y otros ingredientes extra, igualmente importantes (la sopa no se arruina si se ponen en cantidad excesiva, al contrario, sale más gustosa):

LISTA 2


Humor.
Amor.
Capacidad de escucha.
Idoneidad profesional (saber más que los alumnos).
Empatía.

PREPARACIÓN


A lo largo de la mañana ir usando los ingredientes de la LISTA 1, según observes cómo se encuentra el grupo y qué necesidades tiene. No abuses de los “trabajos de lápiz y papel”: podés por ejemplo combinarlos con una “actividad de carácter lúdico” y con la posterior realización de un “Trabajo plástico”. Nunca abuses de ningún componente; todos ellos bien equilibrados van a generar en el grupo una disposición óptima para aprender.

Una vez que colocaste dichos ingredientes, procedé a sazonar la sopa con los ingredientes de la LISTA 2. Aquí no hablamos de cantidades, podés usar a tu criterio, pero ninguno de ellos te puede faltar. De este modo, lograrás que el trabajo sea armónico, interesante y que llegue a ser significativo para tus alumnos.

Esta sopa no se hace en el momento, lleva semanas de cocción y requiere revolverla constantemente. Se aconseja probarla periódicamente para asegurarse que su sabor sea óptimo.
Una particularidad de este exquisito plato, es que si está bien preparado, su sabor permanece para siempre en el paladar.. no se borra con el pasar de los años.

Y vos…

¿Conocés alguna otra receta que quieras compartir?

 

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Reflexiones Escolares

Dale…. animate!

Animate a enseñar de una manera única…

Animate a disfrazarte de payaso, a dar todo de vos, a ser auténtico con los chicos…

Animate a dejar una huella…

Animate a visitar a sus familias para saber cómo viven su infancia y para que ellos vean que su vida te preocupa.

Animate a recibir a tus alumnos cada día con una sonrisa. Hablales de lo maravilloso del mundo y de la vida, no didactices todo.

Contales de tus pesares y tus alegrías, para que vean que vos también sos un ser humano.

Mostrales que la escuela es un buen lugar para estar.

Mostrales que se pierden de mucho si no van.

 

Y actuar así, implica un riesgo…

Riesgo de que otros no te entiendan (o se pongan celosos por su propia mediocridad)…

Riesgo de que los padres te juzguen y se basen en lo superficial…

Riesgo de querer tanto a la docencia y a tus alumnos, de ser un adicto a tu trabajo.

Y ese riesgo existe y es real. Es el que todas las personas que deciden generar un impacto profundo en la vida de otros, deciden asumir.

¿Y vas a ganar algo con todo esto?

Seguramente no vas a tener más riquezas materiales.

Seguramente vas a lograr el odio de algunas familias, porque pondrás en evidencia sus carencias.

Seguramente hasta seas más pobre, porque no te va a importar invertir de tu bolsillo lo que haga falta para sacar a ese grupo adelante….

Y tu tiempo… simplemente no existirá, porque estarás largas horas pensando en cómo lograr un cambio significativo en la vida de esas pequeñas personitas.

Y después de todo esto, habrá muchos que piensen… y entonces ¿vale la pena ser docente?

Cuando pasen los años y mires hacia atrás y veas que aquellos niños a los que decidiste ayudar con todas tus fuerzas, hoy son buenas personas, sinceras, honestas, amables….
Cuando veas que esos chicos hoy viven una vida digna gracias a todas las enseñanzas que les inculcaste…
Cuando veas que esos niños, que hoy son quienes toman decisiones en este mundo, se preocupan por los demás; es en ese momento en que realmente tomarás conciencia que ¡valió la pena!